jueves, 25 de junio de 2015

HERÁCLES: ANSIAS DE GUERRA; PERSÉFONE: CAPRICHOS DE MUJER.

HERÁCLES: ANSIAS DE GUERRA;  PERSÉFONE: CAPRICHOS DE MUJER.

Siempre he soñado con estar narrando esta historia no soy una muy mujer feliz, siempre he estado a las costillas del odioso dios del inframundo. Soy Perséfone hija de Zeus, la desdichada mujer que ha logrado hacer de un relato, realidad.
En muy remotos tiempos luego del destronamiento de Cronos se reparte el mundo en  tres partes a tres distintos dioses, estos son: Zeus como dios supremo del cielo, el olimpo, Poseidón como rey de los mares las profundidades de este y parte de sus alrededores y Hades dios del terrible inframundo, sé que es algo difícil de creer pero la mayor escoria para dos de ellos he sido yo. Nunca quise estar en matrimonio con alguno de estos dioses. Por desgracia mi padre en una discusión con Hades en la cual perdió me dio en ofrenda por tan absurdos comentarios hechos y así termine en este maldito lugar desde donde les contare una gran historia.
Heracles el gran fornido, su extraordinaria fuerza ya tenía una razón para estar presente no fue ni más ni menos que “la guerra”. Este gran combatiente empieza por su gran reconocimiento y la mejor forma de conseguirlo fue impresionando la gente uno que otro levantamiento de personas y objetos pesados, pero esto no le interesaba a él, era demasiado sencillo para tal fuerza; entonces en busca de aventuras pasa por matar a el león de Nemea, la hidra, el minotauro de los jardines, y total cantidad de criaturas, pero al fin encontró su motivo de vida, estando Heracles en un sueño se le presenta una visión. No voy a tener una profundidad en este sueño de igual forma se cumplen todas las predicciones que se dan en este, solo diré que Hades no tendrá un lindo día y el olimpo menos.
Para poder entrar al inframundo siendo que aún estaba vivo, tenía que llegar al ágora donde pudo ir por medio de la mar en una barca pesquera allí se encontraba la única entrada al inframundo donde salían unas bestias que se dice que ninguna persona mortal las derrotaba y conseguían entrar a el inframundo pero ya muertos, Heracles consiguió la ubicación de dicha entrada pero lo primero que alcanzó a ver junto con el rojizo sol que se daba en una de las muescas de la roca donde se encontraba reposando el Briareo, criatura deplorable para cualquier ser tenía 100 brazos y era tan acorazado como los escudos de los guerreros más letales, Heracles pensó cual sería la mejor forma de encontrar la entrada y lo primeo que se le ocurrió fue evitar la pelea con esta criatura, rodeando al Briareo sin hacer ningún movimiento brusco consiguió subir una pequeña montaña que estaba detrás de la criatura y le lanzo una roca justo en la cabeza, Heracles en ese mismo momento el Briareo levantó la mirada y subió la montaña y en ese mismo instante Heracles bajó sin que este se diera cuenta, al estar abajo Heracles buscó la entrada pero en uno de sus movimientos se tropezó  una piedra minúscula y la criatura por desgracia lo escuchó, el Briareo de un brinco bajó de la montaña y se lazó contra Heracles pero este en un movimiento reflejo levantó su espada y por fortuna la parte débil del Briareo (estómago) fue la que recibió el impacto, Heracles le pasó la espada de arriba hacia abajo partiéndolo a la mitad. Luego de tal susto el Heracles vio en el centro del rostro que estaba totalmente a la mitad una piedrecilla muy brillante este la cogió y notó que cuando la levantó comenzaba a brillar cada vez más, y al acercarse a una roca esta empezó a levitar y en ese mismo instante se disparó contra la roca de tal forma que le hizo un gran agujero suficiente para que Heracles pudiera entrar, cuando se asomó al agujero no logró ver nada pero de un movimiento empezó a caer hasta que se dio un impacto contra una especie de río o de lago. En este un barquero pasó y levantó su hoz como con ganas de matarlo pero vio una de las placas que traía en su hombro, la señaló y estiró su brazo como pidiéndosela, Heracles se la arrancó y se la entregó y el misterioso hombre lo sacó del agua y lo subió a su barca, el hombre con unas palabras muy difíciles de entender le preguntó a Heracles que a dónde quería ir, como siempre él con su tono burlesco le contestó: “a donde depare mi destino”, el hombre muy seguro de a dónde se dirigía lo llevó hasta un gran palacio que parecía el centro del inframundo, Heracles bajó de la barca y se acercó a la puerta, esta estaba entre abierta quizás ya esperaban su llegada, cuando entró un perro grande de tres cabezas empezó a tirarle para que se fuera pero en un instante solo se calmó y agachó sus tres cabezas, detrás de ellos entro yo, Perséfone miro a Heracles y entiendo que tal vez esta misión si sea su destino  comienzo por hablar con él y le explico que es lo que me pasa por qué lo llame con el sueño y por qué lo quería; con mi seductora forma de pensar, actuar y hablar logré que mi hermano Heracles quedara rendido a mis pies, el plan comenzó a efectuarse, me fui a donde mi querido esposo, comencé a seducirlo hasta que no pudiera controlarse comenzamos a tener sexo lo amarré de la cama los brazos y las piernas, pero antes de que mi gran marido estuviera satisfecho, Heracles entro a nuestro cuarto con su tónica más fría y deplorable, Heracles toma su cuchillo y le raja el vientre luego corta sus brazos sus piernas y parte de su cuello y cráneo, por ser inmortal no se pudo terminar la tarea, pero queda poco tiempo antes de que Hades se recupere la única forma en que logramos salir del inframundo fue cortándole los testículos al dios del inframundo los pisamos y pudimos transportarnos hasta un puerto donde era la única parte donde se podía hablar con Poseidón y esto solo si él lo deseaba; por obvias razones Poseidón salió del mar para hablar con nosotros, nos preguntó por qué estábamos allí y que le habíamos hecho a Hades yo le contesté con una tónica sínica y arrogante que queríamos el dominio del olimpo pero en un cambio repentino de tonalidad volviendo con mis armas de seducción le dije que solo con la ayuda de él podríamos lograr esto que se imaginara el reino de los cielos para él solo, el gobernando todo el universo, -lógicamente puras mentiras los dueños de todo seriamos Heracles y yo, Poseidón convencido de tales palabras emprendió viaje con nosotros hasta el olimpo donde encontramos muy extrañamente a Zeus encadenado,  Apolo se aparece detrás de  él  y se nombra como nuevo dios del olimpo y como Poseidón no dejaría que esto sucediera ni Heracles y mucho menos yo permitiría tal barbarie. Entran en una batalla,  Poseidón logra mandar al tártaro encadenando a Apolo contra su voluntad, luego confiado Poseidón de que Zeus aún estaba atado se tranquiliza y es ese momento a sangre fría es traspasado por uno de los rayos de Zeus y enviado de nuevo hasta lo más profundo del océano y pero aun quedábamos dos, Zeus desconcertado porque yo estuviera ahí comienza a hablarme mientras que no notaba la presencia de Heracles a sus espaldas, Heracles le entierra su espada por la espalda una y otra vez pero esto no le hace sino cosquillas, Zeus muy enfadado con su hijo intenta golpearlo pero Heracles no es un contrincante fácil de vencer, entran en guerra y se marca la diferencia en el momento en que yo traicioneramente le apuñalo el corazón a Heracles, este cae y queda sin ninguna gloria. Mi castigo sería peor si no ayudaba a mi padre pero al final vuelvo a este maldito sitio desde donde comencé mi historia.


POR: CARLOS ROJAS
GRADO UNDÉCIMO
LITERATURA CLÁSICA (GRIEGA)






Cilicios, la caída del imperio.

Cilicios, la caída del imperio.

En los tiempos de gloria del gran Aquiles, hijo de la diosa Tetis, este se dirigió en las naves aqueas con los Atridas a Tebas de Hipoplacia, tierra de Eetion, rey de los cilicios, a resolver quien tendría el poder del placo.

Cuando los aqueos arribaron a Tebas, los cilicios con el respaldo del sempiterno Ares habían conformado su ejército y estaban listos para la guerra, lo cual fue de gran sorpresa para los aqueos. Al observar eso el Rey Agameón se llenó de cólera diciendo: “Haced una hecatombe en honor a Zeus y Atenea y enfilen los hombres, que no quede cilicio con vida, ya que merecen padecer y ser enviados con Hades debido a su traición y sus funestas acciones”.

Puestos en orden de batalla con sus respectivos jefes, los aqueos avanzaban gritando como las almas precipitándose al Hades, mientras que los cilicios avanzaban sigilosamente como el ladrón que asecha en la noche oscura.


Desatándose una batalla horrenda, cientos de guerreros perecían bajo la lanza. Viendo Aquiles al poderoso rey en lo alto de la torre principal mostrando su aparente cobardía se dirigió hacia él diciéndole; “Tal cobardía y horrendas decisiones tomadas por vosotros han llevado al pueblo cilicio a su perdición. Ahora afrontaran las consecuencias” y cogiendo su forjada espada le quito la vida el gran Aquiles de ligeros pies, a Eetion rey de los cilicios, tomando así el control de la ciudad de Tebas.

POR: MARÍA CAMILA LONDOÑO
GRADO UNDÉCIMO
LITERATURA CLÁSICA

INFORTUNIOS DE UN SECUESTRO

INFORTUNIOS DE UN SECUESTRO
Amanecía, un sol inmenso y brillante me cegaba, mientras se reflejaba su brillo en mi ventana. Rápidamente me levanto y observo la habitación, no la reconocía, no estaba en mi habitación, confusa salgo y empiezo a buscar a ver quién está en el lugar. No hay nadie, absolutamente nadie, y me encuentro sola en la penuria, no había nada, ni comedor, ni sillas, sólo está esa vieja cama en la que me hallé tendida y un espejo en otra de las tres habitaciones.
Supuse que era un secuestro, estaba asustada, no comprendía cómo había llegado allí, no me acordaba de absolutamente nada. Minutos después escucho la puerta abrirse, enseguida me paro de la cama y salgo de la habitación, veo dos hombres vestidos con alba y estola, a juzgar eran sacerdotes; rápidamente comprendo el por qué estaba allí.
Eché a correr y fue justo ahí cuando me mostraron un Cristo, me provocó náuseas, rabia, mis ojos ardían de ver infame objeto postrado en mis pupilas, me doy la vuelta y lo quitan de mi vista, luego los escupo:
-Sois unos malditos desadaptados, que me teneis secuestrada sólo porque soy el ser, el ser más repugnante para vosotros y su maldita iglesia.
-Maldita hija de Lucifer que declarais tanta infamia hacia vuestro señor y a…
-Vosotros, porque es a vosotros más que a nadie, sois una desgracia para la humanidad, siempre quereis estar al mando y al poder de todo y de todos. Teneis tantos secretos ocultos, que es lo que nos esconden malditos.
Después de unos cuantos minutos más de insultos, dijeron la respuesta que tanto me esperaba…
Se afianzan a mí y me dirigen a una de las habitaciones, me forcejé contra ellos, pero eran demasiado fuertes, grité en vano desesperada. Me tiran fuertemente contra el espejo, éste se rompe, se quedan alrededor de cinco segundos mirándome mientras les gritaba “malditos, malditos, en el infierno los estaré esperando, vosotros sois iguales o peores que yo”. Dan la vuelta y tiran la puerta; pude escuchar cuando le dieron llave al cerrojo, se marchan, y después es sólo silencio.
Y aquí me hallo desolada. Siento el ardor, la sangre bajando por mi espalda y mi brazo izquierdo, noto que aún tengo unos cuantos vidrios incrustados. Posteriormente trato de quitármelos uno por uno, un dolor impenetrable me invade, los dos que tengo en el dorso son los más grandes, intento quitarlos con cuidado, procuro no llorar; extraigo el último, el ardor es inescrutable.
Me doy la vuelta y me quedo sentada mirándome fijamente en el espejo, presenciando cada parte de mi cuerpo, recordando mi pasado y el por qué estoy aquí.
De repente me encuentro impregnada en la negrura absoluta, con hambre y sed. Y te invoco:
“INVOCAMVS JE VI INGREDIARIS AB INFERIIS”

Me dejo caer agotada en el suelo, ya no siento dolor.
Mañana me condenarán a la horca, por no ser lo que los malditos cristianos quieren que sea, mañana por fin me entregaré a mi señor y seré suya para siempre…


ANÓNIMO
GRADO DÉCIMO
LITERATURA MEDIEVAL