Cilicios,
la caída del imperio.
En los tiempos de gloria del gran Aquiles, hijo de
la diosa Tetis, este se dirigió en las naves aqueas con los Atridas a Tebas de
Hipoplacia, tierra de Eetion, rey de los cilicios, a resolver quien tendría el
poder del placo.
Cuando los aqueos arribaron a Tebas, los cilicios
con el respaldo del sempiterno Ares habían conformado su ejército y estaban
listos para la guerra, lo cual fue de gran sorpresa para los aqueos. Al
observar eso el Rey Agameón se llenó de cólera diciendo: “Haced una hecatombe
en honor a Zeus y Atenea y enfilen los hombres, que no quede cilicio con vida,
ya que merecen padecer y ser enviados con Hades debido a su traición y sus
funestas acciones”.
Puestos en orden de batalla con sus respectivos
jefes, los aqueos avanzaban gritando como las almas precipitándose al Hades,
mientras que los cilicios avanzaban sigilosamente como el ladrón que asecha en
la noche oscura.
Desatándose una batalla horrenda, cientos de
guerreros perecían bajo la lanza. Viendo Aquiles al poderoso rey en lo alto de
la torre principal mostrando su aparente cobardía se dirigió hacia él
diciéndole; “Tal cobardía y horrendas decisiones tomadas por vosotros han
llevado al pueblo cilicio a su perdición. Ahora afrontaran las consecuencias” y
cogiendo su forjada espada le quito la vida el gran Aquiles de ligeros pies, a
Eetion rey de los cilicios, tomando así el control de la ciudad de Tebas.
POR: MARÍA CAMILA LONDOÑO
GRADO UNDÉCIMO
LITERATURA CLÁSICA
Este es un buen texto, que muestra una buena documentación previa.
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